Hoy recordé otra de mis manías, pero, shhh, es secreto. Días atrás encontré sobre mi escritorio desordenado, una etiqueta de ropa con un buen diseño y la guardé junto con otras cosas que no tienen lugar; entonces recordé que desde niña tenía la manía de guardar etiquetas de ropa que me gustaran, acostumbraba ir a las tiendas y robarme las etiquetas de la ropa que vendían, me la probaba en el vestidor y le arrancaba la etiqueta, luego devolvía la ropa a su lugar y nadie nunca se daba cuenta, era entonces un pequeño delito que creía no era la gran cosa, ya que no vendían la etiqueta sino la ropa, pero siempre quedaba en mi consciencia tal vez un rastro de culpabilidad, culpabilidad gustosa y satisfactoria. También me he dado cuenta de otra manía, hace poco comencé a leer un libro y como siempre, leí el final de éste, el último párrafo de la última página. Siempre lo hago, no sé por qué. Cuando me lo critican siempre respondo defendiéndome con el mismo argumento: no importa que leas el final, para cuando llegues ahí ya no te acordarás, además, leer un libro no es igual a ver una película, cosa insignificante leer el final.
Es curioso como uno no es consciente de muchas cosas que pasan en su vida justo en el momento en que pasan, yo por ejemplo no era consciente de mis manías hasta mucho tiempo después de haberlas repetido tanto que me llego a cuestionar de donde nació esa costumbre. Y es curioso también como uno se acuerda de ciertas cosas que no tienen importancia. ¿Por qué recuerdo haber robado una etiqueta color café cartón con letras brillantes atada a la ropa por un cordel de mecate? ¿Por qué al llegar al final de libro no recuerdo haber leído el final, si lo he leído apenas un mes antes?
Yo no sé por qué mucha gente tiene memoria racional en tan buen estado, yo solo recuerdo cosas que no tienen sentido, o al menos no para muchos, a veces hasta para mi es molesto tener recuerdos fugaces de escenas que en mi vida tuvieron una relevancia casi nula, y no poder recordar mi primer día de escuela, o la primera vez que salí de viaje. No recuerdo que comiera verduras cuando era niña, y sin embargo mi mamá insiste en que me encantaban las zanahorias, no puedo aprenderme el teléfono de mi mejor amiga desde hace 4 años, pero recuerdo el teléfono de mi ex-novio de hace 9 años al que le llamé escasas 10 veces en las 4 semanas de noviazgo que tuvimos.
2 30 23 82
Es como si tuviera 14 años otra vez y estuviera frente a mi el teléfono color crema con teclas negras, no olvidaré ese teléfono nunca, pero tengo una buena excusa para eso, fue nuestro primer teléfono, y duramos con el 10 años hasta que nos mudamos de casa, y aún lo mantuvimos un tiempo más en nuestra nueva dirección. Tenía yo 12 años, no es que recuerde muy bien las fechas y las edades, realmente soy mala para eso, pero no olvido que eran mis últimos días en la primaria, en sexto de primaria. Una tarde llegué a casa después de la escuela y ahí estaba el nuevo teléfono, nunca habíamos tenido uno, éramos de esas personas que siempre usaban los teléfonos públicos y siempre teníamos tarjetas para hablar en éstos, no sé como pudimos durar tanto tiempo sin uno propio ya que la familia de mi mamá vivía en otro estado y les llamábamos muy seguido, lo que se traducía en una gastadera de dinero en tarjetas de teléfono ridícula. El teléfono llegó en un buen momento porque justo estaba a punto de despedirme de mis amigos de la primaria, iríamos a la secundaria y ninguno entraría a la misma que yo, así que pasé mi número para seguirnos hablando después de terminar la primaria, hubo dos o tres amigas que me llamaron y que yo llamaba nada más, esto fue en vacaciones y las primeras semanas que entramos a la secundaria, después de un tiempo dejamos de llamarnos. Nunca me aprendí sus teléfonos.
miércoles, abril 20, 2011
Autobiografía
No creo que mi vida sea lo suficientemente interesante como para escribir una biografía, pero tengo muy mala memoria, y decidí ejercitarla un poco escribiendo. Así que de vez en cuando subiré algunas páginas de un blog de notas que he estado haciendo, en donde empecé a escribir cosas de mi presente relacionadas con mi pasado de alguna manera, tratando de recordar lugares, momentos y personas, para poder hacerme a mi misma una historia que me ayude a seguir formando mi presente y mi futuro con base en las lecciones aprendidas en el pasado.
Y aquí el primer capítulo.
viernes, abril 08, 2011
Una nueva idea
Todo es cuestión de que una idea se apodere de tí, de que la aceptes como verdad y con ésto, la idea consigue sembrarse en tu cabeza, convirtiéndose en la respuesta a todas tus preguntas, y al mismo tiempo, en nuevos cuestionamientos.