lunes, octubre 24, 2011

Perdona que mi mente no se concentre en lo que debería.

Hay veces que no te ponía atención, que hablabas y yo no sabía que estabas diciendo; pero recuerdo tu cara, recuerdo ver tu boca moviéndose, tu gesto de seriedad, y yo sin entender, sin poner mi atención en tus palabras.
Ahora que recuerdo no logro ni escuchar tu voz, solo está tu mirada y el clima, el clima fresco que nos envolvía, el frío que acompañaba el momento en que tus palabras se iban con el viento.

Perdona si no te puse atención en ese momento, pero te he puesto atención desde el momento en que te conocí.