martes, junio 01, 2021

Ojalá el dolor se pudiera repartir para sanar más rápido.

Decir que lo siento mucho y que comparto tu dolor no es suficiente, aunque sea verdad no es suficiente para ti. Tendría que encontrar el modo de sacarte ese dolor y pegarmelo a un costado para cargar con una parte de esa carga que tanto te pesa ahora. 

Duele de muchas maneras decirle adiós, duele la cabeza de tratar de meter a la fuerza la idea de que ya no va a regresar y no volveremos a escucharlo o abrazarlo. Duele además no habernos podido despedir, sentir que desperdiciamos la oportunidad de verlo otra vez por culpa del trabajo y la rutina. Y en los pocos momentos que aceptamos que ya no está de manera definitiva, duele mirarte a ti y a tus niñas y no poder hacer nada para aliviar su dolor. 

Duele escuchar los planes que ya no serán, imaginar los momentos que no podrán compartir con su papá, pensar en el vacío que deja en sus vidas y la fuerza que tendrás que encontrar para sacar adelante a tus niñas y a ti misma a través de tanto dolor y tanta ausencia.

Yo no sé por qué sucede esto, dicen que Dios tiene un plan y por algo pasan las cosas, pero creo que a Dios le importamos muy poco, que la vida no es justa y a las personas buenas les pasan cosas malas sin razón alguna. Sería más difícil para mí creer que a ese Dios que tanto le rezamos para que lo trajera a casa, decidió dejarlo morir. Entonces no, Dios no tiene nada que ver, es el azar, la suerte y el universo que tira sus dados y no ve a quien le toca lo bueno y lo malo. 

A mí me queda el consuelo de haberte visto feliz con el durante todos estos años, ver que te dejó dos niñas hermosas y sanas, y un sin fin de recuerdos que aunque ahora duelen mucho, más adelante serán un tesoro que las acompañará toda la vida. 

No hay absolutamente nada que pueda hacer para aliviar tu pena, y creo que nunca se irá ese dolor de la ausencia, porque nunca se irá el amor. Y es precisamente ese amor que dejó, y ese amor tan grande que existió y existirá entre los dos, el amor que acompañará toda tu vida y la de sus hijas, amor transformado en recuerdos, en personas cercanas, en momentos, milagros y magia. No habrá un solo día que no te duela su partida, porque no habrá un solo día que lo dejes de querer y a pesar de que parezca un castigo tanto amor que dejó, será tu fuerza cuando creas que no puedes más, cuando tengas tantas preguntas que no se puedan contestar y tantos vacíos por llenar.

Ojalá con un abrazo pudiera arrancarte el sufrimiento y masticarlo por ti, ojalá hubiera tenido algo que dar a cambio de tu felicidad. No tengo nada más. Nada más que estas palabras, que estos abrazos y mis pensamientos que van hacia ti deseando que encuentres la fuerza, la paz y el amor para salir adelante.