miércoles, noviembre 14, 2012

The key

De qué sirve que te diga que te quiero, si una llave vale más para ti que eso.

sábado, noviembre 10, 2012

Just saying

A veces siento que tengo que volver a ser un poco de lo que era antes, sé que parte de eso te hizo enamorarte de mi.

sábado, noviembre 03, 2012

Día 77

Antes que nada quiero decir una cosa que tal vez la mayoría de la gente ya lo sabe y como en casi todas mis entradas, hago uso de dichos populares, lo cual no es algo planeado pero simplemente empiezo a escribir y mi cerebro resume la nota con un dicho popular. Aquí va: "El tiempo vale oro".

Si el tiempo vale oro entonces el ocio es un monstruo que nos deja pobres, es como un mal vicio (que todos los vicios son malos) que nos deja pobres, como el ser alcohólicos y gastarnos toda nuestra quincena en cerveza o  licor, así el ocio consume nuestro valioso oro, nuestro valioso tiempo.

Ahora que veo lo mucho que vale el tan preciado tiempo, quisiera no haberlo desperdiciado tanto, quisiera haber invertido mi tiempo en cosas más productivas, y ahora, quiero hacer rendir mi tiempo haciendo muchas cosas, como si quisiera hacer rendir mis pocos pesos aborazandome en una feria de rebajas.

Empecé a trabajar y todo iba bien, me enamoré y tuve novio y todo iba bien, empecé a estudiar francés los fines de semana y parecía que todavía las cosas iban bien, entré a estudiar una nueva carrera de lunes a viernes después del trabajo y parecía que aún podían ir bien las cosas, pero ¿a quien engaño? las cosas no podían ir tan bien. Es aquí donde entran las dichosas "prioridades" ...

No se puede tener todo en la vida, eso siempre nos lo dicen, los adultos, lo que ahora somos mis amigos y yo, o al menos yo, no se puede tener todo, eso decimos ahora. Cuando vemos que los días son de 24 horas solamente, y que además debemos restarle las horas de sueño que son indiscutible-mente justas y necesarias. ¿Entonces qué nos queda? unas 18 horas productivas y, ¿realmente son productivas?

Es cansado, es muy cansado un ritmo de vida así, y a veces es un poco triste querer hacer tantas cosas que sentir que descuidas más un aspecto que otro. No puedo tener prioridades, no puedo dejar una cosa por otra, lo quiero todo y no estoy dispuesta a renunciar a nada, ni a mi trabajo, ni a mi carrera, ni a mi novio, ni al francés ni a divertirme, ni a ... pero no se puede tener todo, esa es la verdad. Seguiré pensando entonces de qué manera solucionar ésto, tratar de estirar un poco más esas 24 horas, y de alguna manera conseguir lo que quiero.

Ojalá alguien tuviera una receta secreta que me prestara para poder lograrlo, ojalá fuera así de sencillo.