sábado, enero 01, 2011

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Muchas veces intenté entrar en tus sueños y quizá sin pensarlo lo logré a veces, cuando tu me contabas que soñabas conmigo. Era cosa de mandarte un par de mensajes subliminales para que me hablaras al siguiente día, pero nunca supe si dieron resultado porque me hablabas todos los días.

Sin embargo era agradable poder compartir mis sueños contigo, ya fueran nocturnos o diurnos; y era agradable que tu me contarás también los tuyos, diciéndome que cada noche podías controlar un poco más lo que hacías en ellos. Lo mejor era, creo yo, que los dos queríamos hacer lo mismo cuando soñábamos, que de las cosas que más nos divertían y nos llenaban era el conseguir volar en nuestros sueños. Una vez me preguntaste: ¿si pudieras elegir un poder, que poder te gustaría tener? -volar, obvio!- En ese sentido pensamos igual- me dijiste. Pues podíamos a veces con un poco de suerte al soñar.

Creo que hace tiempo nuestros sueños no se encuentran por las noches, tu tienes muchas cosas en que pensar, y yo siempre pienso en ti, así que por la noche mi cerebro, cansado de pensarte, me lleva a lugares lejanos en donde tu no estás. 

Espero que tus sueños sigan siendo interesantes, que sigas haciendo cosas heroicas, visitando sitios memorables, enfrentando tus fantasmas o conquistando algunas mujeres misteriosas. Yo por mi parte sigo soñando cosas extrañas, como esa vez que te conté que yo era lluvia. Ahora quisiera contarte muchos sueños que he tenido pero ya no puedo hacerlo, es lamentable eso, era divertido, éramos divertidos.

Ya no intento entrar en tus sueños porque decidimos alejarnos y por lo visto tu lo haces muy bien, eso de sacarme de tu vida, es algo bastante razonable, yo muchas veces lo intenté, solo que me faltó querer hacerlo de verdad. Como sea, te aseguro que tus sueños están seguros.

Ahora que, si pudiera entrar en tus sueños, solo sería para decirte que lo siento.

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