lunes, enero 10, 2011

El vaso de agua

Años atrás un maestro nos dijo (a la clase) que cuando uno decía algo a otra persona era como arrojar agua de un vaso. Se aplicaba más que nada cuando decimos algo ofensivo, cuando lastimamos a alguien más con nuestras palabras.

La analogía de mi maestro consistía en que cuando arrojamos agua de un vaso, ésa agua ya no puede volver de donde provino, el agua se riega, no podemos detenerla, y no hay manera de juntarla gota por gota y devolverla al vaso.

Mi maestro decía que así pasa cuando decimos algo hiriente a una persona, podemos arrepentirnos, podemos tratar de corregir lo que dijimos, decir que no queríamos decirlo, que etc, etc, pero ya no hay manera de que las palabras vuelvan a nuestra boca, lo que se ha dicho no se puede borrar y el efecto de lo que hemos dicho no puede alterarse ya.

Sabes,
quisiera no haber dicho todo lo que dije esa noche, quisiera haberme quedado callada y esperar que al día siguiente nuestra conversación se tratara de un tema nuevo, quizá me hubiera arrepentido de no habértelo dicho, pero sé que hoy no me estaría arrepintiendo por no poder decirte nada ahora.

Hubiera querido no haberte arrojado el agua de el vaso esa noche, aunque creo que esa noche te arrojé el agua con todo y vaso. Lo lamento.

No hay comentarios: